Wednesday, March 11, 2009

LA BASIJA AGRIETADA


Había una vez un labrador que cada mañana, iba al arroyo cercano a su casa para coger agua con la que regar el huerto que le proporcionaba su medio de vida.


Como era de su uso en aquella región recogía el agua en dos vasijas de barro atadas cada una al extremo de un largo palo que se colocaba sobre sus hombros.


Una de las vasijas estaba agrietada y durante el camino de vuelta a casa desde el arroyo, iba derramando parte del agua que llevaba.


Durante varios años sucedió esto y la pobre vasija, apenada por no poder hacer bien el trabajo a que estaba destinada, se disculpaba ante la otra vasija y ante el labrador su dueño; él era un hombre comprensivo y viendo la pena de su vasija le regaló un ramo de bonitas flores silvestres.


Las recogía cada día para que alegrara su casa, pero la vasija seguía triste, ningún regalo podía mitigar el sentimiento de culpa que le invadía ante el defecto que ella creía que le volvía poco menos que inútil.


Al verla así el labrador se sentó junto a ella y le habló intentando consolarla:


"Hace mucho tiempo que veo que no llegas a casa con todo el agua con la que té lleno en el arroyo y nunca me ha importado, ¿Recuerdas el ramo de flores que te di y las que recojo todos los días para alegrar mi casa y mi familia?


Son flores silvestres que sólo crecen a un lado del camino, precisamente el lado que tú vas regando con el agua que se derrama por tu grieta.


Esas flores que alegran mi corazón crecen gracias a ti, así que no te sientas apenada porque lo que tú crees que es un defecto, en realidad es una bendición para todos.


Y desde entonces, la vasija se sintió más útil y nunca más sintió tristeza.


"Habrá siempre en el mundo personas que parezcan menos capaces que las demás pero sólo es una ilusión, un espejismo, todos tenemos buenas cualidades y brotarán como las flores si las sabemos buscar."

1 comment:

nanda said...

Dá que pensar este texto ... eu vou pensar