Wednesday, April 1, 2009

EL COCHE DE CABALLOS


La vida, es como el caballo y su carro, en la mañana temprano sale, sin decir que no al que maneja el carro, sale a juntar cosas que tiramos y son inútiles. ¡Cómo nosotros! que juntamos, valor para emprender el día, coraje para la tarde, y soledad para la noche...


La vida, es como el caballo y su carro, cual cada vez pesa un poco más, y él sigue, sin descanso. ¡Cómo nosotros!, que juntamos, paciencia para no ponernos de mal humor, en el trabajo, en casa, que juntamos fuerzas, para tapar los miedos, mentiras y ansiedades mediocres.


La vida, es como el caballo y su carro, cual tira esta carga, ¡cada vez más pesada! pero sigue sin pedir descanso. ¡Cómo nosotros! que quizás lo vemos pasar, al pobre caballo cansado, que nos mira de triste, como nosotros miramos triste al pobre caballo cansado, y pensamos en él, ¿pero no pensamos en el que maneja el carro? ¡Cómo nosotros! que creemos que cuando estamos cansados, desilusionados, amargados, comprándonos o regalándonos algo, o si pintamos nuestra casa o habitación, de algún otro color, ya estamos mejor... ¡Mentiras!... ¡Mentiras! ¿Por qué?


Porque nosotros somos el que maneja el carro, y el caballo, nuestra vida, el carro, lo que cargamos, día a día. Un día la carga será tan pesada que el pobre caballo no podrá tirar de él y el que maneja el carro, le pegará, lo empujará, ¡para que siga! pero, pero él no podrá, ¡por qué ya la carga es muy pesada!


Si no aprendemos los límites de nuestras cargas, el pobre caballo cansado, ¡sediento! morirá y el que maneja el carro, se quedará estancado para siempre con su pesada carga, y el caballo muerto.


Como nosotros... Igual... Igual.

2 comments:

el alma de la samaritana said...

Es ciertamente, cirtamente...
abrazos.

nanda said...

para impormos nossos limites é preciso parar para refletir e para nos conhcermos... bom texto