Monday, September 21, 2009

EL REGALO



Un muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuviera.



El joyero le presentó uno. La hermosa piedra, solitaria, brillaba como un diminuto sol resplandeciente.



El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó.



Preguntó luego el precio y se dispuso a pagarlo. Se va usted a casar pronto? - Le preguntó el joyero.



No! - respondió el muchacho - Ni siquiera tengo novia.



La muda sorpresa del joyero divirtió al comprador. Es para mi mamá - dijo el muchacho - Cuando yo iba a nacer estuvo sola; alguien le aconsejo que me matara antes de que naciera, así se evitaría problemas.



Pero ella se negó y me dio el don de la vida. Y tuvo muchos problemas. Muchos.
Fue padre y madre para mi, y fue amiga y hermana, y fue mi maestra. Me hizo ser lo que soy.
Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa de que si ella hizo todo por mi, ahora yo haré todo por ella.




Quizás después entregue otro anillo de compromiso. Pero será el segundo.



El joyero no dijo nada. Solamente ordenó a su cajera que hiciera al muchacho el descuento aquel que se hacia nada mas a los clientes importantes.



REFLEXIÓN:
Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas.
Tenemos más compromisos, pero menos tiempo.
Tenemos más medicinas, pero menos salud.


Hemos multiplicado nuestras fortunas, pero hemos reducido nuestros valores.
Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado.
Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior.


Tenemos mayores ingresos, pero menos moral.
Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría.
Son días en los que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.
Son tiempos de casas más lindas, pero más hogares rotos.

1 comment:

Lourdes Maria said...

Como todo lo que escibes siempre me conmueve, aveces hasta las lágrimas. Gracias por estos momentos.