Friday, May 29, 2009

RENACER


Hacia un calor insoportable, se hallaba en un país desconocido luchando por una causa que no entendía bien. Solo obedecía órdenes, quería pensar que era por el bien de su patria, que aquellos muertos, niños y mujeres incluidos, aquellos sueños destrozados por metrallas eran justificados.


Vio un niño parado frente al cuerpo de su madre tendida en el suelo, no lloraba apenas tenia 5 años, sus ojos asombrados y llenos de terror miraba a su madre esperando que se levantara y le abrazara como todas las mañanas. Pero aquel amanecer la huesuda muerte se había paseado sembrando su amarga cosecha.


El soldado se agacho para coger al niño y retirarlo de aquella escena dantesca pero la mirada de pavor del chico mirando su fusil le aterrorizo y por primera vez en su vida sintió vergüenza de su arma, aquella arma que meses atrás llevaban orgulloso sobre su hombro jurando ante su bandera defender su país.


Pero en aquel país, tan lejos de su casa, tragando el polvo del desierto, ya no sabia si realmente defendía su pueblo, era un peón político o un miembro de los jinetes del Apocalipsis.


Unos metros de allí un capitán, envuelto en su fanfarria patriota, daba ordenes al fotógrafo del pelotón para que le hiciera una foto dándole unos caramelos a unos niños aterrados, huérfanos por sus amas.


Fue en ese momento y de un modo repentino cuando una fuerte explosión, alcahuete de la muerte, destrono el tenso silencio que reinaba, el polvo se mezclo con sangre y los gritos en miradas de terror.


Nuestro soldado cayo al suelo con el pecho destrozado, dos compañeros le arrastraron como pudo en medio de la confusión al campamento sanitario, los médicos se miraron negativamente le pusieron un calmante y dejaron que su vida se evaporase de todo.


En la mente del soldado seguia el rostro de aquel niño, pero esta vez era el niño quien se acercaba a el con una sonrisa tocándole su frente sudorosa sentenciada por la ciencia. Y con ojos sorprendidos, ahora era él el asombrado, vio como la cara del niño se difuminaba, se transformaba en otros rasgos más finos, más suaves, sus ojos pasaron de negros a azules lentamente y su pelo se alargo cambiando también su color negro al rubio, la metamorfosis se habría producido como un dulce sueño, pero no lo era.


El soldado sabia que aquella hermosa niña era real no un delirio de su mente, hasta distinguió en aquellos ojos la mirada de su esposa, la mujer que la esperaba en su casa con su inmenso amor.


La compañera que le había entregado su vida sin quejas, resignada siempre a su destino como militar. La niña beso su rostro con sus ojitos llenos de lágrimas. -Papá te quiero, soy Lucy, no te mueras por favor. Quiero vivir. Dame la esperanza de la vida.


Después aquella figura angelical se fue esfumándose lentamente mientras un sueño profundo invadió al soldado.....


Meses después un general con su sonrisa oficial le imponía una medalla por su valentía en el combate. Al salir del despacho de su superior el soldado tiro la medalla a un cubo de basura y fue corriendo a su casa.


Allí la mujer le abrazo y le beso con el corazón en los labios para decirle después “vamos al tener un hijo”.


Él sonrió estrechándola más fuerte en sus brazos “lo sabía amor y va a ser una niña rubia preciosa” le contesto.


A los nueves meses nació Lucy justo cuando el soldado presentaba su baja del ejercito ante el general, esta vez era el general el que estaba serio mirándole como un apestado mientras que él sonreía sintiéndose liberado.


Había escogido el camino de la esperanza.

TE RECOMIENDO...


Perdona y olvida, y te será más sencilla la vida.


Lleva la vida en paz y jamás perderás la guerra.


No es esencial obtener las más altas notas en la universidad, siempre que seas capaz de obtener mención honorífica en la vida.


Si la vida no estuviera salpicada de tormentas, el arco iris no sería posible.


Quizá la muerte no signifique cerrar los ojos sino abrirlos.


La medida de tu casa nada tiene que ver con el tamaño de tu hogar.


No porque la noche sea oscura, dejará de haber una estrella que la ilumine.


La sonrisa de un niño lleva impresa la firma de Dios.


El que no vive para servir, no sirve para vivir.


Amor es decir sin hablar, ver sin mirar, sentir sin tocar y estar sin estar.


La gente es hermosa si la amas.


Dios es la más difícil de las preguntas y la más sencilla de las respuestas.


La visión es saber mirar sin ojos.

LA ALMOHADA


Si mi almohada tuviera vida me querría más que a nadie, en el día ni quien se acuerde de ella, está siempre en un solo lugar, llenando un hueco o simplemente en su lugar. Pero en las noches esa inerte funda con relleno recobra vida.


Si tuviera vida no la soltaría, ella cada noche me acompaña a seguir soñando, es suave, es larga es blanca, ella es testigo de mis sueños más profundos que jamás alguien sabrá.


Solo ella y yo seremos cómplices de mis secretos.


No todo se podrá decir, pero el sentimiento que guardo en mí queda plasmado cada noche en ella. Porque siente el amor que quise un día entregar pero mis miedos me separaron de lo que deseaba tener.


Si mi almohada pudiera ver, no dejaría de mirar al cielo por esa rendija que me gusta dejar cada noche. Solo para ver los rayos de luna que se infiltran por la ventana que queda aun lado de mi cama.


Si mi almohada tuviera brazos, estoy segura que muchas noches me abrazaría, pero me conformo con su suavidad que imagino es la ternura que me puede dar.


Pero no me estoy volviendo loco, solo agradezco a la imaginación, al sentido del tacto y a mis sentimientos que hasta a un pequeño pedazo de tela le pueda entregar tanto cariño, solo por ser mi compañera de cada noche.

UNA JOYA UNICA!!!


Cruzando el desierto, un viajero inglés vio a un árabe muy pensativo, sentado al pie de una palmera. A poca distancia reposaban sus camellos, pesadamente cargados, por lo que el viajero comprendió que se trataba de un mercader de objetos de valor, que iba a vender sus joyas, perfumes y tapices, a alguna ciudad vecina.

Como hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien, se aproximó al pensativo mercader diciéndole:

«Buen amigo, ¡salud! pareces muy preocupado. ¿Puedo ayudarte en algo?»

«¡Ay!», respondió el árabe con tristeza, «estoy muy afligido porque acabo de perder la más preciosa de las joyas».

«¡Bah!», respondió el inglés, «la pérdida de una joya no debe ser gran cosa para ti que llevas tesoros sobre tus camellos, y te será fácil reponerla».

«¡¿Reponerla?!... ¡¿Reponerla?!», exclamó el árabe. «Bien se ve que no conoces el valor de mi pérdida».

«¿Qué joya es, pues?», preguntó el viajero.

«Era una joya», le respondió el mercader, «como no volverá a hacerse otra. Estaba tallada en un pedazo de piedra de la Vida y había sido hecha en el taller del Tiempo.

Adornábanla veinticuatro brillantes, alrededor de los cuales se agrupaban sesenta más pequeños. Ya ves que tengo razón al decir que joya igual no podrá reproducirse jamás».

«A fe mía», dijo el inglés, «tu joya debía ser preciosa". Pero, ¿no crees que con mucho dinero pueda hacerse otra igual?»

«La joya perdida», respondió el árabe, volviendo a quedar pensativo,
«era un día, y un día que se pierde ... no vuelve a encontrarse».

QUE EDAD TIENES ABUELA?


Una tarde un nieto estaba charlando con su abuela sobre los acontecimientos actuales. Entonces, él preguntó: ¿qué edad tienes abuela?"


La abuela respondió:


"Bueno, déjame pensar un minuto... Nací antes de la televisión, las vacunas contra la polio, las comidas congeladas, la fotocopiadora, los lentes de contacto, la píldora anticonceptiva y el fresbee.


No existían los radares, las tarjetas de crédito, el rayo laser o los patines en línea. No se había inventado el aire acondicionado, las lavavajillas, las secadoras, y las prendas se ponían a secar al aire fresco.


El hombre todavía no había llegado a la Luna y no existían los aviones de propulsión a chorro para pasajero. Tu abuelo y yo nos casamos y después vivimos juntos, y en cada familia había un papá y una mamá.


"Gay" era una palabra respetable en inglés que significaba una persona contenta, alegre y no homosexual, al que cariñosamente llamábamos "loca". De lesbianas, nunca habíamos oído hablar y los muchachos no usaban aretes. Nací antes de la computadora, las dobles carreras universitarias, las terapias de grupo y los psicólogos.


Hasta que cumplí 25, llamé a cada policía y a cada hombre, "señor", y a cada mujer "señora" o "señorita".


En mis tiempos la virginidad no producía cáncer.


Nuestras vidas estaban gobernadas por los 10 Mandamientos, el buen juicio y el sentido común. Nos enseñaron a diferenciar entre el bien y el mal y a ser responsables de nuestros actos.
Creíamos que la comida rápida era lo que la gente comía cuando estaba apurada.


Tener una relación significativa era llevarse bien con los primos. Tiempo compartido significaba el que la familia compartía unas vacaciones, no un condominio.


Nunca habíamos oído hablar sobre la música estereofónica, la radio FM, cassettes, CDs, máquinas de escribir eléctricas, calculadora (ni siquiera mecánica, para no mencionar las portátiles).


A los relojes se les daba cuerda cada día. No existía nada digital, ni los relojes ni los indicadores con numeritos luminosos en los artefactos del hogar, ni en las máquinas. Hablando de máquinas, no existían los cajeros automáticos, los radio reloj despertador, ni los hornos de microondas, para no hablar de los DVD ni las filmadoras de video.


Si en algo decía "Made in Japan" se le consideraba una porquería y no existía "Made in Korea" ni "Made in Taiwan".


No se había oído hablar de Pizza Hut, McDonalds o el café instantáneo ni de los endulzantes artificiales.


Había tiendas donde se compraban cosas por 5 y 10 centavos. los helados, las llamadas telefónicas, los pasajes de autobús y la Pepsi, todo costaba 10 centavos. Se podía comprar un Chevrolet Coupé nuevo por 600 dólares (pero ¿quién los tenía?).


En mi tiempo, "hierba" era algo que se cortaba y no se fumaba; "Coca" era una gaseosa y la música de rock era la que hacía la mecedora de la abuela.


"Chip" significaba un pedazo de madera, "hardware" era la ferretería y el "software" no existía.


Fuimos la última generación que creyó que una señora necesitaba un marido para tener un hijo.


Ahora dime, ¿cuántos años crees que tengo?


"¿Más de cien?", preguntó su nieto.


"No, ¡solamente 59!".

Wednesday, May 27, 2009

COMPRENDER AL QUE SUFRE


Siendo niño pertenecí al Movimiento Scout.


Ahí nos enseñaban, entre otras cosas, la importancia de la "Buena Acción" que consistía en realizar todos los días actos generosos y nobles, como recoger algún papel en la calle y botarlo en la papelera, ayudar en la casa a lavar platos, cuidar la fauna y la flora, ayudar a alguna persona anciana o impedida a cruzar la calle, etc. Me gustaba mucho cumplir esa tarea.


Un día caminaba por una calle de mi ciudad y vi a un perro tirado en plena vía sin poder moverse. Estaba herido, un carro lo había atropellado y tenía rotas las dos patas traseras, los vehículos le pasaban muy de cerca y mi temor era que lo mataran porque era imposible que él solo pudiera levantarse.


Vi allí una gran oportunidad para hacer la "Buena Acción" y como buen Scout detuve el tráfico, me dispuse a rescatar al perro herido y ponerlo a salvo para entablillarle las patas. Yo nunca había entablillado a nadie pero el "Manual Scout" decía cómo hacerlo.


Con mucho amor y entrega me acerqué, lo agarré pero me clavó los dientes en las manos.


Inmediatamente me llevaron a Sanidad y me inyectaron contra la rabia, aunque la rabia de haber sido mordido no se me quitó con la vacuna.


Durante mucho tiempo no entendí por qué el perro me había mordido si yo sólo quería salvarlo, no hacerle daño, no sé que pasó y no me lo pude explicar. Yo quería ser su amigo, es más, pensaba curarlo, bañarlo, dejarlo para mí y cuidarlo mucho.


Esta fue la primera decepción que sufrí por intentar hacer el bien, no lo comprendí. Que alguien haga daño al que lo maltrata es comprensible, pero que trate mal a quien lo quiera ayudar es inaceptable.


Pasaron muchos años hasta que llegó el día en que vi claro que el perro no fue quien me mordió, quien me hirió fue su dolor.


Ahora si lo entiendo perfectamente.Cuando alguien está mal, no tiene paz, está herido del alma y si recibe amor o buen trato: ¡Muerde! Pero él no hunde sus dientes, es su herida la que nos daña.


Comprende el malestar de las personas que te rodean. Cuando alguien te grita, te ofende, te critica o te hace daño no lo hace porque te quiere mal sino porque está herido, está herido del alma, se siente mal o algo malo está pasando por su vida. No te defiendas ni lo critiques, mas bien compréndelo, acéptalo y ayúdalo.


Ahora lo entiendo.

EL VEREDICTO


"Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.-


En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuró un chivo expiatorio para encubrir al culpable.-


El hombre fue llevado a juicio conociendo ya que tendría escasas o nulas chances de escapar al terrible veredicto: ¡la horca!.-


El juez, también complotado, cuidó no obstante dar todo el aspecto de un juicio justo, y por ello dijo al acusado:


-Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de él tu destino, vamos a escribir en dos papeles separados las palabras "culpable" e "inocente".- Tú escogerás, y será la mano de Dios la que decida tu destino.-


Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: CULPABLE, y la pobre víctima aún sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa.- No había escapatoria.-


El juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados.- Este respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca y se lo trago rápidamente.-


Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon airadamente.- Pero...¿qué hizo?.- Y ahora... ¿Cómo vamos a saber el veredicto?.-


Es muy sencillo -respondió el hombre-. Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué.-


Con rezongos y bronca mal disimulada debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo